Ese fue el inicio. Ese fue el desencandenante. Esa frase y esa canción. Directas al alma. A él le sobrecogió la sorpresa. Sonrió placidamente. Extraña sensación. ¿Dónde se habría metido ella durante todo este tiempo? ¿Sería posible todo lo que se le pasaba por la cabeza? Caos. Bendito caos. Y siguió sonriendo durante todo el día.